sábado, 1 de diciembre de 2018

Encuentro con Humanoides por Antonio Ribera (descarga gratuita)


Esta obra no es un libro de ciencia-ficción. Ni de ciencia-ficción, ni de ningún tipo de ficción en general. Recopila hechos reales, entendiendo por tales cosas que, al parecer, suceden actualmente en nuestro mundo y son protagonizadas por semejantes nuestros. 
Así quiero hacerlo constar al principio, pues más de una vez alguna de mis obras ha sido tildada de ciencia- ficción por críticos presurosos que, generalmente, no han leído más que la solapa del libro. Me estoy refiriendo, naturalmente, a aquellas de mis obras que tratan del fenómeno OVNI en sus distintas manifestaciones; no a ninguna de mis cinco novelas de ficción científica, publicadas hace más de veinte años. La realidad del fenómeno OVNI me parece más fascinante que cualquier fantasía; por ello dejé de cultivar, aquel género literario. 
Y lo que digo en esta nota no es un recurso estilístico para dar más gancho a la obra, sino que es la pura verdad. Por otra parte, yo no he inventado nada: casi siempre me he basado en casos publicados en revistas especializadas y en publicaciones que tratan de estos fenómenos. Y así lo digo, para que conste.
Antonio Ribera

lunes, 5 de noviembre de 2018

La batalla por nuestras mentes: armas psicotrónicas. Crímenes electromagnéticos…


No dejan huella ni, por tanto, se puede acusar a nadie por su daño, pero las numerosas patentes e investigaciones secretas que afloran a la luz, revelan que son una realidad. Más de 400 personas de todo el mundo, englobadas en la Federación de víctimas de armas psicofísicas, afirman estar siendo torturadas con armas que funcionan por ondas. Las llaman “no letales” pero pueden llegar a matar… lentamente.
La existencia de armas “psicotrónicas” nos envía a lo más oscuro de las investigaciones acerca del cerebro y los efectos de las radiaciones sobre humanos: a experimentos con enfermos psiquiátricos, reclusos e, incluso, con meditadores, en prestigiosas instituciones como el Instituto Tecnológico de Massachussets o el Instituto de Stanford. A base de infinitas pruebas, confirmaron el fundamento cuántico de que el ser humano es un organismo electromagnético cuyo funcionamiento se puede alterar mediante señales de ondas a frecuencias determinadas. Quienes hayan utilizado máquinas como el Quantum lo entenderán perfectamente; el famoso zapping que envía frecuencias armonizadoras tiene, también, su uso del “lado oscuro”, desconocido para la mayoría. Louise Doswald-Beck y Gerald Cauderay confirmaron en un boletín de 1 de noviembre de 1990 de la Cruz Roja sobre Nuevas Armas contra las personas que “pequeñas dosis de energía electromagnética pueden alterar el funcionamiento de las células”.

viernes, 2 de noviembre de 2018

El proyecto MK-ULTRA (Control mental)

El día 28 de noviembre de 1953, un hombre se arrojó por la ventana del décimo piso de un hotel de Nueva York. Se trataba del Doctor Frank Olson, un científico que trabajaba en la Chemical Corps Special Operations Division (División de operaciones especiales del Ejército de Estados Unidos dedicado a la investigación química).
Las razones de este aparente suicidio tardaron más de veinte años en ver la luz.

Detrás de la muerte del científico, al parecer, estaba la CIA y su proyecto MK ULTRA. 
¿Pero qué era el proyecto MK ULTRA? 

Se trata de algo que puede parecer ciencia ficción por la cantidad de películas, novelas y hechos que se han relacionado con el mismo. No era ni más ni menos que un proyecto destinado a conseguir el control de la mente. ¿Con qué finalidad? Se apuntan varias tesis, por un lado, está el interés en obtener información de los espías enemigos y prisioneros de guerra, por otro lado, crear “súper soldados” que no revelen secretos y, por último, y este es el que más encaja en la “teoría de la conspiración”, crear asesinos que no saben que lo son, que se “activan” a voluntad de quien los domina y son incapaces de recordar lo que han hecho y porqué.

jueves, 25 de octubre de 2018

Nathalie Cabrol: La científica que investiga en los Andes la vida extraterrestre…


Nathalie Cabrol, una francesa que trabaja para la NASA, busca en la cordillera claves de un enigma universal.
En su oficina cuelgan dos fotos enmarcadas, en apariencia, idénticas. En las dos impacta un paisaje desértico. La tierra roja. Muy árida. Rugosa. Y un par de elevaciones importantes. La imagen de la derecha pertenece al volcán Acamarachi, en los Andes chilenos. La de la izquierda es de Marte. La foto del volcán la tomó la astrobióloga Nathalie Cabrol, en una de sus últimas expediciones para la NASA. La de la derecha, la captó un robot de la Exploración Rover, en otra expedición para la NASA.
Alta, espigada y físico de deportista, Nathalie habla inglés con acento francés. Tiene 54 años, nació en las afueras de París y desde hace más de dos décadas vive en Estados Unidos, adonde llegó con una beca de la NASA. Hoy dirige el Centro Carl Sagan para el estudio de vida en el Universo, y es la primera mujer en la historia de la institución en ocupar este cargo. El SETI, fundado en 1984 por el astrónomo y astrofísico americano Carl Sagan, tiene sus oficinas en Mountain View, a una hora en auto de San Francisco. Aquí, en un ambiente de concentración donde no vuela una mosca, trabajan unos 130 científicos. Investigan rodeados de maquetas de telescopios, fotos sistema solar y de galaxias y estrellas tan bellas como lejanas.
Hace poco más de un año, Nathalie estuvo en los Andes chilenos. Sus ojos se encienden cuando cuenta cómo trepó el volcán Acamarachi, a casi 6 mil metros de altura. Hizo cumbre, se calzó su traje de buzo y se sumergió en la laguna que se forma en el cráter. Se bancó la escasez de oxígeno y extrajo unas cuantas muestras del cauce, a 4 °C. Con esos elementos, Nathalie salió a la superficie feliz. Son datos que procesará para entender cómo pudo ser la vida en Marte, hace millones de años.

¿Cómo terminó en los Andes para relacionarlo con la vida en Marte?

En los ’90 resonaba la idea de que, en el pasado, habían existido lagunas en Marte. Ahora son lagunas secas. Eso hizo preguntarme cómo explorar aquellos terrenos, sin tener que ir hasta Marte. Me seleccionaron para la Exploración Rover, que mandó sondas al planeta rojo, y de la cual aún soy miembro. Con un grupo de científicos investigamos si Marte era habitable. Si hubo vida ahí y cómo lo reconoceríamos hoy. Una Navidad fui a Francia de visita, y mi papá –que sabía que me gustan los documentales– puso en la TV un video del explorador Nicolas Hulot (ahora ministro de Transición Ecológica y Solidaria en Francia). Mostraba a Hulot en pleno cruce del desierto de Atacama. Escalaba el volcán Licancabur, en los Andes, límite de Bolivia y Chile. El Licancabur contiene, en su cráter, uno de los lagos más altos del mundo: 5.913 metros sobre el nivel del mar. Lo miré a mi marido y le dije: “Acá tenemos que ir”. El paisaje es completamente desértico y con lagunas, como debió haber sido en Marte, antes de que el clima las hiciera desaparecer. Volví a Estados Unidos y redacté el proyecto de cuatro hojas para la NASA: ir a estudiar esos volcanes, entender el entorno y descubrir cuál fue el efecto de la radiación en ellos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...