lunes, 30 de julio de 2018

La experiencia de los visitantes de dormitorio y el factor lóbulo-temporal. Una explicación alternativa desde un punto de vista científico.



Por Esteban D. Fernández

A través de la historia se han reportado una multitud de extraños encuentros entre humanos y seres de otras dimensiones: ángeles, demonios, hadas, duendes, súcubos, íncubos, etc., y, más recientemente, estos conceptos han mutado y se han modernizado hasta definirlos como: extraterrestres.

En el caso de los súcubos la historia comienza en Sumer, con Lilit. Lilit es uno de los innumerables espíritus malignos que atormentaban a sumerios, asirios y babilonios sin descanso, noche y día, durante el sueño. El miedo del hombre por Lilit radicaba en que visitaba a éste mientras dormía, causándole sueños lascivos y agotadores. El objetivo de este súcubo era dejarse fecundar por la víctima para posteriormente alumbrar demonios monstruosos. Haciendo un análisis de esto en la actualidad, diríamos que Lilit sólo es, la fría razón, la demonificación de la fantasía sexual, que siempre ha ofrecido a hombres y mujeres, compañeras y compañeros seductores y llenos de fogosidad, realizando de esta manera la satisfacción de los deseos que en la realidad de la vida no podían ser cumplidos.

En la época moderna la experiencia vivida durante una visita extraterrestre constituye el tema central en los registros que informan de algún fenómeno relacionado con los OVNIs.
En el día de hoy vamos a repasar el trabajo del profesor titular de psicología e investigación científico, jefe de Laboratorio de Neurociencia en la Universidad Laurenciana en Sudbury, Ontario: Michael A. Persinger.

Según Persinger se cree que tales experiencias se relacionan con las porciones mediobasales (núcleo amigdalino-hipocámpicas) de los lóbulos temporales. Cabe señalar, que estas áreas del cerebro están asociadas entre otras cosas, con la experiencia del sentido mismo, con el sentido del ego y su relación con el espacio-tiempo, con las experiencias de movimiento (como girar o flotar), con el olfato, con los sueños, con el almacenamiento de la memoria y el acto de recordar. 


En la experiencia del visitante los individuos con perfiles de personalidad fuertemente relacionados con la labilidad del lóbulo temporal, deberían tener mayor predisposición de vivir estas experiencias. Se ha comprobado que los pacientes que sufren epilepsia parcial o epilepsia límbica (del lóbulo temporal), con frecuencia informan de síntomas como: la sensación de una presencia en el dormitorio, la despersonalización (experiencias fuera del cuerpo), sensaciones vestibulares (vibraciones internas, sensación de volar o flotar), olores extraños, y una sensibilidad propioceptiva sacra en los genitales y en el esfínter anal. Las mujeres pueden tener experiencias eróticas. Los fenómenos visuales varían desde sombras, seres, hasta complejas secuencias animadas.
Lo más importante es el hecho de que la persona que sufre “la experiencia” está convencida de lo que percibe es real. Entre un ataque y otro se presentan comportamientos típicos que incluyen la tendencia a la exageración de acontecimientos casuales que adquieren significación especial. Hay referencias a fenómenos psi, la convicción de que se ha establecido una comunicación con un ente o un dios que ha elegido al individuo para otorgarle un destino especial; también se da la hipergrafía (la necesidad o el deseo de registrar las experiencias más significativas). Invariablemente se produce un período de amnesia o tiempo perdido (algo muy frecuente en los contactos con OVNIS).
Algunas personas con ciertas habilidades como (poetas y escritores) tienen cierta tendencia a las experiencias límbicas y también muestran una incidencia mayor de pequeñas espigas en puntas en el electroencefalograma durante el período de reposo y en especial durante las primeras horas de la noche. Dichas espigas son similares a las que se observan en el electroencefalograma de un maníaco depresivo.
Las personas que presentan señales lóbulos temporales manifiestan una desacostumbrada predisposición a leer o escribir poesía o prosa y son propensas a generar y recordar imágenes visuales intensas, especialmente en los acontecimientos ocurridos en la niñez.
Cuando la capacidad de pensamientos es insuficiente, estas personas son proclives a sospechar de todo y de todos, y a pensar que los están engañando (por ejemplo, cuando interpretan todo con un matiz personal asociado con conducta paranoica). También experimentan un fuerte deseo de «profetizar» o de «evangelizar».
Las personas con tales perfiles tienden a convertirse en escritores, actores, músicos, pintores, poetas y filósofos; y por lo general tienen alguna vocación específica en los medios de comunicación. Aún debe determinarse cuál es la contribución de sus creencias a la evaluación de las “experiencias del visitante” ya que ejercen una influencia sobre un gran número de personas.
Según Persinger, hay tres relatos sobre experiencias del visitante que constituyen un aporte significativo para el factor lóbulo-temporal. Son las experiencias de Whitley Strieber en Communion, un informe clásico sobre raptos por OVNIs; Agartha, de Meredith Young, la biografía de un sintonizado que habla sobre la presencia de otra dimensión; y el Kundalini de Gopi Krishna, una descripción de la urgencia de una energía mística. En todos estos relatos, las experiencias estaban asociadas con la metáfora predominante de una fuerte sensación de presencia, junto con sensaciones de estar flotando, alteraciones de la percepción, fenómenos psi clarísimos y una profunda sensación de estar adquiriendo significación. Después de la primera experiencia desencadenante, los sujetos cayeron en una profunda depresión, seguida de una reestructuración cognoscitiva sustancial. Ciertos sucesos casuales ocurridos durante la vida de la persona se integraron y pasaron a tener importancia, los acontecimientos marginales adquirieron profunda significación personal, el sujeto tuvo la convicción de ser un elegido y surgió en él un deseo de trasmitir este mensaje cósmico a la humanidad.
A cada relato le corresponden señales lóbulo-temporales específicas. Por ejemplo, la descripción de Strieber se centra fundamentalmente en sensaciones de aversión (asociadas con olores intensos, una vigilancia exagerada e imágenes del esfínter anal), y por ello debería reflejar actividades anormales en el giro parahipocámpico anterior, con especial compromiso del complejo nuclear amigdalino y el uncus adyacente. Las vibraciones en el campo visual superior izquierdo, que relata Meredith Young, son virtualmente patognómicas del foco eléctrico en la onda de Meyer del lóbulo temporal derecho, y por lo general, se relacionan con focos lóbulo-temporales femeninos. Gopi Krishna presenta en sus escritos un perfil general dominado por referencias o alteraciones visuales muy marcadas y dificultades alimentarias, lo que sugeriría un compromiso de la ínsula y el claustro adyacente.
Las experiencias del visitante han sido, como hemos visto, un fenómeno permanente a lo largo de la historia del hombre. A menudo se han asociado con una extraordinaria creatividad y un conocimiento intuitivo de la conducta humana. Las formas de los visitantes han cambiado de acuerdo con la naturaleza de la cultura del hombre. Sus temas han reflejado la construcción del sistema límbico humano. Cuando el sexo y el pecado eran deseos reprimidos, los “visitantes” se observaban desde esa perspectiva. En estos momentos, cuando los deseos de inmortalidad se esfuman con los últimos residuos de ilusiones religiosas, las experiencias de los “visitantes” se han transmutado de nuevo.

Bibliografía:
Persinger, «People Who Report Religious Experiences May Also Display Enhanced Temporal-Lobe Signs»    

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