sábado, 18 de abril de 2020

Anécdota literaria de Oscar Hurtado, padre de la ufología cubana.


Por Orestes Girbau

Entre los recuerdos imborrables de mi existencia está el verano de 1965. Tenía 15 años de edad y era estudiante de Secundaria Básica. Recuerdo, que a la hora de merendar me prestaron el periódico “HOY“ cuyo primer titular comunicaba sobre el aterrizaje de Válensole, Francia. La noticia iluminó mi entendimiento y, desde entonces, dediqué mis mayores esfuerzos al quehacer investigativo ufológico. Por esa razón conocí que se desarrolló en aquella temporada una verdadera oleada de avistamientos OVNI.
Como contrapartida al anterior hecho histórico, la nave estadounidense Mariner, surcando en las inmediaciones del planeta Marte, obtenía una serie de fotos exclusivas que fueron vistas en todos los rincones de la Tierra.
Fue entonces cuando descubrí a Oscar Hurtado, periodista, crítico literario, divulgador científico, escritor de Ciencia–Ficción, artista e investigador de lo inexplicable. Pero había una faceta fundamental en Hurtado, que algunos todavía dentro y fuera de Cuba desconocen de ese carismático intelectual físicamente desaparecido, y es, haber sido el primer ufólogo cubano.
  

Figura 1 " El intelectual cubano Oscar Hurtado (a la derecha) Padre de la Ufología Cubana junto al destacado investigador ruso Alejandro Kazántsev en su apartamento de Moscú a principios de los años 60 del siglo pasado"

En agosto de 1965 se produce un intercambio de criterios a nivel público en relación al ambiente aparentemente contradictorio creado por la “descubierta ausencia de vida” en Marte, y aquella enorme racha mundial de Objetos cuyas procedencias eran desconocidas, la cual se extendió hasta 1966, año que superó estadísticamente a 1952 en cuanto al número de avistamientos del fenómeno aéreo.


Un conocido amigo de Hurtado y que nuestro colega nombra Manolo, ironizó en un escrito, aprovechando la singular circunstancia, y le buscó las cosquillas al gigante. Los basamentos arguméntales de Manolo eran archiconocidos. Eran un eco más que parecían herir el sentimiento de un hombre que había regresado, tras larga diáspora en Estados Unidos, con una escuela y unas espuelas muy especiales, si de OVNIs había que tratar por esa época.
Manifestó Manolo entre otras cosas:
- Los avistamientos de Ovnis no son más que la histeria colectiva de los países capitalistas.
- No existen los platillos voladores marcianos. la tecnología espacial evidencia que Marte es un planeta muerto.
- Los voceros científicos consideran que se trata de Fenómenos de la Alta atmósfera.
-Por tanto -insinúa- las ideas (de Hurtado) parecen ser el producto de su enorme imaginación sumada la influencia que la Ciencia –Ficción ha ejercido en su persona.
Antes de continuar, una aclaración que creo necesaria:
Que Oscar Hurtado sea el Padre de la ufología y también de la Ciencia–Ficción cubana, no le resta un ápice a la labor creativa de Hurtado, por el contrario, la enaltece, y las dos facetas serán recordadas para siempre en las memorias de quienes como yo tuvimos el gran privilegio de conocerlo y reconocerlo.
Hurtado comprendía naturalmente, que existían delimitaciones entre ambas corrientes literarias y/o investigativas, no obstante conocer los disímiles obstáculos que surgían en el largo y tortuoso camino del reconocimiento oficial de una: la ufología. La otra, la Ciencia- Ficción, podía diluirse sin mayores problemas en cualquier latitud.
Nuestro iniciador en el fenómeno Ovni sabía que la Ciencia–Ficción podía nutrirse de la problemática OVNI-Extraterrestre, sin menoscabo de ninguna literatura fantástica. Finalmente entendió, que para realizar serios estudios e investigaciones dentro del marco ufológico, la referencia de la CF no resultaría válida ni factible –acorde con las metodologías científicas establecidas– y la lógica elemental, porque sólo se conseguiría desdoblar la correspondiente función entre ufólogos y ufología, es decir, entre los investigadores de Ovnis serios y una disciplina reconocida realmente por el carácter de seriedad que ella misma impone. De hecho, Oscar Hurtado, y la amplia mayoría de los ufólogos mundiales, nunca sugirieron tal dicotomía, considerándola inaceptable.
Mucho habrá por delante para dar a conocer la obra de un hombre bondadoso como lo fue Hurtado. Los mejores fragmentos de su buena respuesta titulada “Otros mundos, otros ámbitos” se ofrecen y es un humilde homenaje a quién siempre recordaremos por el mayor éxito en su tránsito terreno hacia la nueva vida: La ufología cubana.
Comienza Hurtado amonestando a Manolo al observar que está frustrado ante el acontecer noticioso proveniente de Marte. Y dice:
  

Figura 2 "El planeta Marte"
“Me estimularon a responder en el mismo tono. Traté, pero no pude, porque al leer el cuento de Manolo por segunda vez, percibí el sabor de algo muy serio tratándose del hombre y del mundo; percibí algo muy serio, la desolación que se siente cuando nos sabemos solos en un lugar desierto. Pero hay también en su burla desilusión; la desilusión de algo cuya pérdida no podemos recuperar; esa terrible desilusión que acomete al ser imaginante cuando la realidad le destruye sus imágenes; esas imágenes queridas, una de las cuales es la de los Reyes Magos.
Comprendí también, leyendo a Manolo, que su desilusión no era la única, sino la de todos los que creyeron una vez en marcianos; y pensé que al humano del medioevo no le hubiera ocurrido esta desilusión, ya que no creía en otros mundos habitados por seres racionales como nosotros. Las estrellas, para él, no eran otra cosa que bellos faroles celestes que estaban ahí arriba para mayor gloria de Dios; pero no eran otros mundos.
Y AGREGA HURTADO: No por esto el hombre medieval se sentía solo. ¿Por qué iba a estarlo si existía Dios para él; un Dios que lo hizo a su imagen y semejanza; que en un momento dado descendió a la Tierra y se crucificó en aras del hombre? La crucifixión, razonaba el hombre medieval, es un acto único; si hubiera otros mundos en el Universo, poblados de seres racionales, Dios tendría que crucificarse en esos mundos y eso no puede ser; por lo tanto, no hay otros mundos”

 Figura 3 "Para los humanos del medioevo las estrellas eran faroles celestes"

Y en relación directa al fenómeno OVNI apunta:
“Estas naves han sido vistas en todos los países del mundo y en distintas épocas; además han sido fotografiadas. El reciente caso de la Antártida es una prueba más de ese extraño deseo que padecen algunos de negar la existencia de naves de otros mundos. Tienes que saber, Manolo, que esa frase, “Fenómenos de la alta atmósfera,” es la que usan todos los incrédulos –científicos o no- para hablar de lo que ignoran.” Déjame decirte, Manolo, que eso que dice el astrónomo Menzel de “unos pocos casos que no podemos explicar” es un modo elegante de soslayar la realidad, donde se registran algo más de unos pocos casos”


Figura 4 "Foto ampliada de un OVNI sobre la Plaza Cívica en La Habana,
tomada por un fotorreportero de la Revista "Gente" de apellido
Zayas, el 17 de mayo de 1956 a las 12 am "
                    
Sobre la manera de divulgar las noticias y que parece haber producido una rara confusión en Manolo, Hurtado explica:
“Con la noticia dada por la prensa de que no hay vida en Marte, muchos dejaron de creer en platillos, sin comprender que una cosa nada tiene que ver con la otra. ¿Es que acaso estas naves tienen que ser necesariamente marcianas?
Esta relación, este vínculo, de platillos voladores igual a marcianos es simplona y gratuita; esas naves pudieran ser de otros mundos más allá del sistema solar.
El argumento donde surge la desilusión sobre los marcianos se encuentra en un cable que publicó nuestra prensa “…en relación con la atmósfera de Marte, la intensidad de la capa radiactiva que rodea al planeta sería demasiado débil como para asegurar un tipo de vida humana…”
Este cable es un ejemplo de la mala redacción de las declaraciones del director del Jet Propulsión Laboratory, William H. Pickering. Las verdaderas declaraciones de Pickering, que aparecen en otros cables no publicados y que poseemos afirman:” Según William P., la cuestión de si hay vida en Marte continua en la incógnita, y así quedará probablemente hasta que se haga descender una nave para 1971. Nunca se pensó que esta misión del Mariner IV determinara si existe vida en Marte, no obstante, NO DESCARTO LA POSIBILIDAD DE VIDA EN MARTE, creo que eventualmente encontremos alguna forma de vida en Marte”
De forma demoledora Hurtado le demuestra a Manolo:
“No es que Marte tenga una atmósfera radiactiva, sino que su índice de radiactividad por unidad de superficie es más elevado que el de la Tierra, con la cual se compara. Tener mayor radiactividad no es lo mismo que tener una atmósfera radiactiva.
Y en relación finalmente a los cráteres marcianos aprobado por Manolo, nuestro ufólogo esgrimió: “Puedo señalarte un disparate en los cables publicados. Dice un cable que un científico llamado Robert Leighton le enseñó y explicó al presidente Jonson las fotos del Mariner IV en la Casa Blanca, y que con respecto a cráteres declaró que contaban de 2,000 a 5,000 Millones de años. Esto es imposible, porque la formación de los átomos – la unión de las partículas – que forman el Universo antes que existieran estrellas y planetas, data precisamente (*) de no más de 5,000 millones de años. Si el Doctor Leighton dijo eso al presidente, seguro que lo dejaron cesante al otro día.”
Terminando siempre con un tono jocoso Oscar Hurtado convida a su oponente a ser más imaginativo al sentenciarle a Manolo:" De todos modos, si en Marte no hay vida, la habrá en otros planetas en otros ámbitos del Universo. No sufras más".
(*) No tiene que ser precisamente exacto.

Referencias:
Archivos de Orestes Girbau y Oscar Hurtado.
Gaceta de Cuba. Agosto de 1965.

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