miércoles, 17 de marzo de 2021

MILTON W. HOURCADE: “Sin dejar de estar abierto a la posibilidad de lo extraordinario, primero hay que moverse en el terreno de las soluciones lógicas, razonables, sencillas y más directas”.

Por Martha Jacqueline Iglesias Herrera

 

Para la primera entrevista de este 2021 tengo el placer de invitar en Código Betelgeuse a Milton W. Hourcade.


Sobre él podemos decir que es un periodista experimentado. En su país natal, Uruguay, comenzó a trabajar profesionalmente en periodismo escrito, redactando artículos para el Semanario “Marcha” que dirigía el Dr. Carlos Quijano.

Luego colaboró con varios medios de prensa escritos, y finalmente se inició en radio con el programa “Encuentro con la Ciencia” por CX-14 “El Espectador”, y luego con su programa nocturno de dos horas de lunes a viernes “Siglo XXI” (realizado en el Siglo pasado).

En 1989, luego de ganar un concurso entró a trabajar a nivel internacional desde la Voz de América, en Washington D.C.

Además, desde 1958, Hourcade ha dedicado parte de su tiempo a la investigación y estudio de los fenómenos aéreos inusuales (U.A.P.) aplicando el método científico. Así, co-fundó el Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados (CIOVI) entidad pionera en Uruguay que funcionó durante 50 años, hasta 2008, cuando crea el GEFAI, Grupo de Estudio de Fenómenos Aéreos Inusuales, que es una entidad internacional. Coordina internacionalmente la página web del UAPSG-GEFAI redactada en inglés y español, con las más importantes novedades en torno al tema UAP, así como en el ámbito de la Astronomía, etc.

Fruto de la investigación y estudio del tema OVNI son sus libros: "Fenómeno OVNI: Desafío a la Ciencia" en 1978; “Elementos de Ovnilogía – Guía para la investigación” en 1989; “OVNIs - La Agenda Secreta” obra ganadora del Premio Internacional Zurich, editada en España en 2005 y en Uruguay en 2007; “In Search of Real UFOs”(En búsqueda de ovnis reales) en 2011 y recientemente “Aliens, Ships and Hoaxes” (Extraterrestres, Naves y Fraudes) en Diciembre de 2018 que es la única encuesta a nivel  internacional llevada a cabo con los más destacados estudiosos e investigadores del tema de 22 países.

Se hizo amigo del extinto Dr. J. Allen Hynek y disfruta de la amistad y el intercambio de información con investigadores y estudiosos a nivel internacional.

En 2019 ha sido designado Miembro Honorario de la Sociedad Amigos de la Astronomía de la ciudad de Dolores, Depto. de Soriano, a la cual donó un telescopio.

Actualmente es Asesor Internacional honorario del Centro de Identificación Aeroespacial de la Fuerza Aérea Argentina, a invitación de su Director, el Comodoro (Ret.) Rubén Lianza.

Le damos la bienvenida en nuestro espacio y espero que esta entrevista sea de gran interés para nuestros lectores.

 

JK: Para empezar esta entrevista quisiera preguntarle: ¿cómo y cuándo empezó su interés por el fenómeno OVNI?

Cuando había personas que denunciaban haber visto cosas aparentemente extrañas (al menos para ellas) en el cielo, y nadie se dedicaba a investigar esos casos. Entonces me dije: ¿y por qué no yo? Pero me di cuenta que era una tarea compleja que me superaba, por lo que les planteé a mis amigos de formar un organismo para investigar el tema. Al principio esto fue tomado para la broma, especialmente porque en aquel tiempo (fines de 1957) se hablaba de Platos Voladores (o Platillos Volantes) pero no de OVNIs.

Por otra parte, en los últimos meses de 1957 la prestigiosa revista brasileña “O Cruzeiro” comenzó a sacar una edición internacional en idioma español, y los artículos más destacados de la revista –escritos por el Ingeniero Joao Martins—se referían a los “Discos Voladores”.

Los artículos hacían referencia a sucesos ocurridos en Brasil, pero además daba cuenta de que había centenares de organizaciones privadas en casi todo el mundo, dedicadas a estudiar e investigar el tema, y –lo más relevante— era que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos también se dedicaba a investigar el asunto. Y este aspecto oficial de la investigación más impulso me dio y sirvió para convencer a algunos de mis amigos a que me acompañaran.

A fines de abril de 1958 se habían dado dos casos en Uruguay y los testigos enviaron cartas a una emisora radial. Su director decidió él mismo poner al aire un pequeño espacio que tituló “El Programa de los Platos Voladores”.

Ahí nos fuimos y anunciamos que queríamos organizarnos en el país para investigar el tema y citamos a los interesados para reunirnos en la Biblioteca de la Asociación Cristiana de Jóvenes, cedida gratuitamente para su uso.

La reunión contó con unas 40 personas y al final de la misma donde se intercambiaron variedad de puntos de vista, quedó un grupo pequeño y decidimos seguir conversando un en bar cercano, donde hubo consenso en que nuestras reuniones no podían ser asambleas y que tenía que constituirse un grupo pequeño pero eficiente. Así se trazó un esquema básico de Presidente, Secretario, Tesorero y Vocales, y comenzó lo que sería el Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados (C.I.O.V.I.). Luego se pasó a una estructura en la que todos éramos Consejeros Directivos con iguales derechos y obligaciones, aunque algunas tareas como la de secretario –que llevaba las actas de cada reunión—y Tesorero, que administraba el dinero que nosotros mismos vertíamos al Centro, se mantuvieron.

JK: Cuando escribió el libro “Fenómeno OVNI: Desafío a la Ciencia”¿qué objetivos se propuso?

Ese fue un libro que me publicó Ediciones de la Plata del diario “El País” en Conmemoración de su 50 Aniversario en Diciembre de 1978.

Hubo otros libros sobre poesía, historia, etc. que integraron esa colección especial.

Ese libro pretendió ser analítico sobre el tema, presentando estadísticas comparadas de Chile, Argentina y Uruguay abordando las explicaciones psicológicas, sociológicas y físicas del fenómeno.

Posteriormente, una selección de casos internacionales y nacionales dados entonces como referentes importantes, completaban el material presentado.

Hoy, todos esos casos presentados (con excepción de la observación realizada por el Astronauta James Mc.Divitt en 1965, durante su vuelo en la Gemini IV) estarían explicados y no serían ejemplos de objetos no identificados.

JK: Usted plantea que el Ovnílogo se hace solo. No hay escuelas, cursos académicos regulares, o materias acreditadas, que enseñen Ovnilogía. ¿Cuáles son los parámetros de acción que debe seguir un verdadero investigador del fenómeno OVNI?

Lamentablemente escasos cursos se han dado a nivel universitario sobre el tema OVNI, y cuando alguno ha ocurrido ha sido desde una perspectiva muy cerrada en que la Ufología es categorizada como pseudo-ciencia,  y así se termina la consideración del tema.

No hay –que yo sepa—ningún curso que prepare investigadores. En 1981 yo di el único curso teórico práctico preparando personas interesadas en la investigación y estudio. Esas personas integraron el último grupo humano que fue parte del C.I.O.V.I.

Hay un pequeño librito, que titulé “Elementos de Ovnilogía – Una guía para la investigación” que parte de las diversas definiciones dadas al concepto OVNI, y luego plantea la filosofía de la investigación, de qué instrumentos tiene que proveerse el investigador, y cómo efectuar la tarea según el caso, para posteriormente estudiar el mismo y ubicarlo dentro de un cuadro según diferentes parámetros, adjudicándole un valor. Es un libro que actualicé en 2002. Ya está viejo respecto de como puede desarrollarse la investigación actual, porque entonces no se disponía del tremendo recurso que significa la internet y de los programas cibernéticos de que hoy se dispone, que facilitan enormemente la tarea de investigación, estudio y conclusión de una original denuncia de OVNI. De cualquier manera, si hay interés en este libro, lo envío gratuitamente a quien me lo solicite, y aquí adjunto al final una copia del mismo.

JK: ¿Por qué considera que el ámbito propio del fenómeno OVNI, donde se ubica con más propiedad es en el de la inteligencia, más específicamente en el de la inteligencia militar?

1) Porque a ella le concierne saber del tema, en cualquier país. 2) Porque en particular la inteligencia militar estadounidense –a mi criterio— es responsable directamente del mismo y de su manejo en los medios, durante décadas.

JK: ¿Por qué cree que los mismos organismos de inteligencia que generan la idea de naves extraterrestres, serán los que se encargarán de entablar la batalla también pública, con otros individuos que serán utilizados para sostener lo contrario?

Porque quedarse sólo en la afirmación es peligroso, en cambio, sembrar la duda y promover un debate en que finalmente el tema es especialmente apto para discusión, y para posiciones encontradas, es el ámbito ideal en que seguir usando esa cortina de humo para ocultar aparatos experimentales y/u operacionales con fines de reconocimiento.

JK: Desde que comenzó la era moderna de los OVNIS han sido muchísimos los intentos realizados en Estados Unidos por darles caza y fotografiarlos. Muchas veces las ideas han surgido de autoridades militares de alto rango. ¿A qué atribuye que estos intentos terminen en fracaso cuando muchas veces lo planificado indica lo contrario?

No hubo tantos intentos de darles caza (¿a qué, además?) pero recuerdo el título de un muy buen libro cuyo autor es el Ingeniero Renato Vesco, cuyo título original en italiano es (y traduzco) “Intercéptenlos, pero no les disparen”.

Les ha sido imposible a los aviones militares dar caza a aparatos cuyas velocidades y maniobras les superan totalmente, cuando se ha dado algún caso así. Ténganse en cuenta los factores psicológicos que operan en la mente del piloto militar cuando cree estar viendo algo extraño, (la mayoría de las veces termina no siendo así, y los pilotos –como dijera el Dr. J. Allen Hynek, “no son los testigos más confiables”.)

Por otra parte, el Capitán Edward J. Ruppelt, el más distinguido Jefe del Proyecto Blue-Book menciona en su libro “The Report on Unidentified Flying Objects” qué planes de preparar aviones con equipos especiales de fotografía y filmación, fueron presentados, llegaron a las altas jerarquías y fueron totalmente dejados de lado.

JK: En incontables ocasiones la Fuerza Aérea estadounidense ha afirmado que los OVNIS no constituyen una amenaza para su seguridad nacional, incluso, durante la guerra fría donde la Unión Soviética era una amenaza latente. ¿A qué cree que se deba tal seguridad en sus afirmaciones sobre la naturaleza de estos sucesos?

Efectivamente, la USAF ha afirmado reiteradamente que los OVNIs –supuesto existan como naves aéreas o aero-espaciales—“no constituyen una amenaza para los Estados Unidos”.

Esto sólo puede explicarse si las autoridades militares saben de qué se trata. Sólo así pueden hacer semejante afirmación pública y reiteradamente.  Y esta declaración arranca de una afirmación hecha por el General de División John A. Samford, Director de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en la conferencia de prensa más grande dada en el Pentágono, la sede del Departamento de Defensa, el 29 de Julio de 1952.

Allí el General Samford dijo: “Pienso que la mayor probabilidad es que estos sean fenómenos asociados con intereses intelectuales y científicos sobre los que estamos en camino de conocer más, pero que no hay nada en ellos que esté asociado con material o vehículos o misiles que estén dirigidos contra Estados Unidos.”

Así, en una sola frase el Gral. Samford resumió tres conceptos fundamentales:

1)     Se trata de fenómenos asociados con intereses intelectuales y científicos –por tanto, humanos.

2)    Estaban en camino de conocer más –eso implica que ya conocían algo, lo suficiente como para afirmar que:

3)    No hay nada en ellos que esté asociado con material o vehículos o misiles que estén dirigidos contra Estados Unidos –lo cual obviamente descartaba a la Unión Soviética.

JK: ¿Cree que el proyecto Blue Book fue una superpantalla de humo, la cara pública de una investigación cuyo verdadero trabajo era llevado en secreto por otra agencia gubernamental?

No. El Proyecto o Plan BlueBook fue un genuino trabajo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que tenía un doble propósito: 1) Llevar tranquilidad al público de que la USAF procuraba estar al tanto de los OVNIs y conocer de qué se trataba. 2) El verdadero interés del BlueBook era llevar un catálogo de observaciones de misiles o aviones militares soviéticos sobrevolando territorio estadounidense. Para eso se había entrenado y creado un Cuerpo de Observadores en Tierra (Ground Observers Corp) que disponía de una cartilla con la cual aprender a identificar a un posible ingenio aéreo enemigo. Ese era el material que verdaderamente le interesaba al BlueBook. De pronto una denuncia original de OVNI, llevaba a descubrir una presencia aérea soviética, entonces valía la pena tener ese Proyecto en funcionamiento.

JK: ¿A qué atribuye que Edward Tauss, jefe de la División Armas y Equipo de la OSI, urgiera a la CIA a que ocultara su interés por el fenómeno OVNI de los medios de comunicación y el público en general?

El historiador Dr. Gerald K. Haines, escribió en marzo de 1977 un artículo que tituló: “Un tema perdurable - El papel de la CIA en el estudio de los OVNIs, 1947-90”

En mi libro “OVNIs: La Agenda Secreta” que actualmente se puede obtener como libro electrónico en Amazon.com, dedico un capítulo a dicho artículo de Haines, que traduje enteramente al español.

Respecto del Sr. Edward Tauss, escribe el Dr. Haines: “También urgió a que la CIA ocultara su interés de los medios de comunicaciones y el público “en vista de sus probables tendencias alarmistas” para aceptar  tal interés como una confirmación de la existencia de los OVNIs.”  [el subrayado es mío].

JK: ¿Podría darnos su impresión sobre el caso Roswell?

Dedico al caso Roswell el Capítulo XII de mi libro arriba citado, que lo titulo “Roswell: ejemplo cabal de la tarea de desinformación”.  Estudié el caso en profundidad, inclusive reproduciendo documentos oficiales que nunca fueron abordados por ningún autor. Tengo dos explicaciones para el suceso: a) un Fugo tripulado japonés que iba a arrojar probablemente una bomba incendiaria en la Base Roswell del Ejército del Aire, como acto simbólico, contra el lugar desde donde partió el B-29 “Enola Gay”, el avión que arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima. b) un experimento ultra-secreto de los Estados Unidos. Tal vez un prototipo de lo que sería el Vehículo Lenticular de Reentrada, que descendía pendiendo de un enorme globo.

Pero me inclino más por el origen japonés del objeto caído y sus tripulantes.

JK: Con respecto a las abducciones alienígenas: ¿quién usted cree que esté detrás de las mismas? A su juicio, ¿qué finalidad tienen y quiénes son sus ejecutores? ¿Podrían algunas ser una cobertura para proyectos encubiertos llevados a cabo por instituciones gubernamentales para fines militares y de inteligencia?

El Capítulo XIII de mi libro “OVNIs: La Agenda Secreta” lo dedico totalmente lo que titulé: “Abducciones: un nuevo enfoque”. Hay aspectos psicológicos muy importantes que son totalmente obviados por quienes pretenden afianzar la idea de que extraterrestres aducen personas aquí en nuestro planeta. Una hipótesis tan osada como ridícula.

Debo advertir que los abductólogos, como se llaman a sí mismos los individuos que han hipnotizado a supuestos “abducidos” y con preferencia a “abducidas”, no son investigadores especializados en el tema OVNI, y ni siquiera son profesionales en el área de la medicina.

Paso revista al caso de Betty y Barney Hill, a los abducidos estudiados por el Psiquiatra Dr. John Mack, al aporte de la Psicóloga Académica británica Susan Blackmore, al testimonio de Katharina Wilson, y finalmente a un muy importante libro escrito por el Dr. Jacques Vallée, titulado “Revelations – Alien contact and human deception”, cuya lectura recomiendo expresamente.

Vallée cita como ejemplo y en detalle, cómo se fraguó oficialmente una “abducción por extraterrestres” en la localidad de Cergy Pontoise, en Francia. También desmenuza el caso de un pretendido “aterrizaje” en el Bosque de Rendlesham, en el Reino Unido.

Como puede verificarse, el tema “abducciones” no sólo ocurre en EE.UU., pero se originó allí.

Digo entonces en mi libro “Esas experiencias de particular interés para fines de inteligencia y militares, a mi modesto entender, constituyen los auténticos episodios de abducciones, donde las personas han sido objeto de experimentos en operativos clandestinos, que han usado moderna tecnología, y escenarios preparados deliberadamente.”

JK: Ya para concluir, ¿qué recomendaciones puede darle a los que transitan por primera vez este camino y se interesan por la fenomenología OVNI?

Actualmente la investigación del tema ha alcanzado un nivel como nunca tuvo antes, y ello gracias a las computadoras y la internet. Hoy se disponen de una serie de programas de computación que ayudan formidablemente a estudiar y concluir denuncias de OVNI que van acompañadas de fotos o videos, pues actualmente cualquier persona que vea algo que le parezca extraño tiene a mano un teléfono inteligente para fotografiar o registrar en video lo que está observando. Y ese material luego, junto al relato del/la testigo, es perfectamente analizable.

No es necesario trasladarse a lugares. Los mapas Google son estupendos en ubicarnos a diversos niveles y en distintas orientaciones sobre el lugar donde se dice que aconteció algo.

Tampoco es necesario hacerlo para entrevistar a las personas involucradas, si hay más de una, por su orden, una a una pueden ser entrevistadas usando Whatsapp o Skype, las podemos ver y grabar en video. Valen su lenguaje hablado y su lenguaje gestual ambos registrados.

Puede haber necesidad –en casos más complejos—de tener que recoger muestras de material para ser analizado, o hacer que una persona sea revisada por un médico o sometida a un test de personalidad por un psicólogo. Pero son situaciones excepcionales.

La persona seriamente interesada en el tema, ante una denuncia de que alguien vio un OVNI, no debe dejarse influir por lo que digan artículos de prensa o páginas web que apuntan a afirmar la presencia de extraterrestres. Debe saber discernir y separar fantasía de realidad, y aplicar el método científico y el rasero de Occam.

Debe evitar dejarse arrastrar por el coro de los que negocian con el tema apelando a la fantasía, y quienes honesta pero equivocadamente, se tildan de ufólogos, y sostienen abiertamente que hay extraterrestres entre nosotros, aunque no existe ninguna evidencia científica que sostenga tal afirmación.

Sin dejar de estar abierto a la posibilidad de lo extraordinario, primero hay que moverse en el terreno de las soluciones lógicas, razonables, sencillas y más directas.

Y alguien interesado en el tema va a tener que leer mucho, pero muy selectivamente, para formarse una opinión adecuada sobre el tema.

Muchísimas gracias a Milton Hourcade por dedicar parte de su tiempo a la realización de esta entrevista.

 

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