sábado, 25 de marzo de 2023

La Cueva de los Misterios...


Hoy, en Código Betelgeuse, ofrecemos a nuestros lectores un interesantísimo artículo del reconocido ufólogo e investigador cubano: Orestes Girbau. Este trabajo, pródigo en detalles y profundidad, nos acerca a los misterios de una gruta situada en Punta del Este, Isla de la Juventud, Cuba, que un sabio cubano: Fernando Ortiz, concibió como un verdadero templo precolombino (nuestra Capilla Sixtina). Para dilucidar los enigmas de la misma, Girbau ofrece en el desarrollo del texto varias teorías: desde un observatorio astronómico natural donde primitivos sacerdotes realizaban representaciones cosmogónicas hasta la suposición por algunos estudiosos de un paleocontacto. 

Dicho esto, adéntrense ustedes mismos en los enigmas de: “La cueva de los Misterios”.
Es conocido que los hombres prehistóricos se proyectaban artísticamente realizando dibujos rupestres sobre piedras y paredes de diversas cavernas alrededor del mundo transmitiendo casi siempre las condiciones en que desarrollaban su existencia.
Escenas mágico religiosas y de cacerías, entre otras, hechas hace más de 25.000 años definieron un notable avance cualitativo en nuestra especie. El hombre hablaba de sí mismo, exclamando su propia visión del medio circundante e iniciándose como ser racional y espiritual. Los mejores testimonios de esa expresión plástica y anímica lo ofrecen las galerías de Altamira, en España, y Lascaux, ubicada dentro del territorio francés, que atribuyen a esos albores culturales humanos una sustancial dosis de esoterismo.
En la mente de aquellos dibujantes ancestrales surgieron interpretaciones sobrenaturales ante la presencia de otras culturas o entidades superiores, para ellos divina.


PUNTA DEL ESTE
Probablemente, en el caso del arte parietal aborigen cubano, en la gruta situada en Punta del Este, Isla de la Juventud, había elementos vinculados con alguna antigua necesidad ceremonial. Aquí observamos varios grafismos que han producido polémicas entre algunos investigadores. Una parte de ellos, establece una cierta igualdad entre el nivel autóctono de desarrollo en la base material del grupo prehistórico que habitó la cueva y las manifestaciones súper estructurales allí existentes.
Impresionado, el sabio cubano Fernando Ortiz, concibió a Punta del Este como un verdadero templo precolombino (nuestra Capilla Sixtina) destinado a una religión astrolática, donde el Sol y el círculo (símbolo de la eternidad) están presentes.

La pictografía no. 1 de esta cueva está formada por 56 círculos concéntricos, 28 de los cuales son rojos y el resto negros. Según Ortiz, simbolizan el cómputo del mes lunar. “Los círculos rojos representarían el día y los negros las noches”. Superpuesta a esta pictografía ovoide hay una extensa flecha roja apuntando directamente al Este.
En tan exótico lugar encontramos otras curiosidades. El observador, a través de las claraboyas existentes distingue el tránsito del planeta Júpiter y de la Luna. También hay dibujada lo que parece ser una serpiente con anteojos.
Otro símbolo que parece ser astronómico es el de la Cruz, cuyas aspas aproximan los puntos cardinales. Los símbolos de la procreación, la fertilidad y el Sol animando la vida, se pueden contemplar igualmente con toda su atmósfera fascinante.
Dentro del gran Motivo Central descubrimos 13 círculos negros que indicarían los 13 meses lunares. A la vez, aparecen pintados dos núcleos de 4 círculos, uno de color rojo, representando la órbita solar con sus equinoccios y solsticios, el otro, de color negro, su equivalente para las fases de la órbita lunar.

La gruta, situada al sudeste de la otrora llamada Isla de Pinos – en el archipiélago cubano – sería un observatorio astronómico natural donde primitivos sacerdotes realizaban representaciones cosmogónicas. Las comprobaciones hechas por el Dr. Antonio Núñez, quien presidiera la Sociedad Espeleológica de Cuba, así parecen demostrarlo. Por sus investigaciones, llevadas a cabo desde 1967, se ha podido constatar que Punta del Este es como un observatorio, capaz de permitir a la persona que se sitúa en el centro de la bóveda apreciar el movimiento aparente del Sol, desde el Solsticio de Verano al Solsticio de Invierno. Desplazándose el disco solar hacia el Este, al llegar el 22 de marzo, Equinoccio de Primavera, el astro rey se ubica en el medio de la entrada, incidiendo su luz sobre el conjunto pictográfico donde un aparente falo rojo penetra una serie de círculos concéntricos. ¿Causalidad?
El Sol continúa su carrera cada amanecer hasta el 22 de diciembre, Solsticio de Invierno, en que el mismo parece detener su movimiento iluminando el Motivo Central.
Motivado ante tan extraordinaria acumulación de evidencias, hace muchas décadas el investigador cubano René Herrera Fritot alude directamente a Punta del Este en la Revista Universidad de la Habana: “Así que repugna asociar aquellas pinturas, que demuestran una elevada cultura, con estos pobres útiles de una civilización anterior.” ¿Serán acaso vestigios de difusión cultural precolombina proveniente de otro continente como parecen demostrarlo los reiterados hallazgos antropológicos, epigráficos y arqueológicos realizados por investigadores cubanos, (algunos de ellos, pertenecientes a la agrupación que proponía crear una Sociedad Epigráfica de Cuba) en algunas zonas del archipiélago?



DESDE OTROS ÁMBITOS
Desde esta óptica argumental válida acudimos a las pruebas existentes en Europa, donde reconocemos emplazamientos como el túmulo bretón de Gravinis, en Morbihan, Inglaterra, punto en que los antiguos unían distintos fenómenos astronómicos a sus recintos sagrados, al lograr introducir en su interior la luz del Sol y de la Luna, consiguiendo producir efectos de forma espectacular en los muros de esa cámara megalítica, cubierta de espirales, círculos, serpientes y rarísimas figuras rectangulares.
Las hazañas del famoso noruego Thor Heyerdahl en sus viajes de la Kon Tiki y Ra, resultaron aportes valiosos a favor de las ancestrales transculturaciones humanas entre los continentes y un contundente revés para los aislacionistas por su significado.
Han sido divulgadas en publicaciones prestigiosas, como lo es Correo de la UNESCO las semejanzas verificadas en los motivos de la cerámica japonesa del período Jomón con otras localizadas en Valdivia, Ecuador.
De acuerdo a lo manifestado por una nueva escuela de antropólogos en Nueva York, blancos con facciones caucásicas integraron los grupos que emigraron a América hace más de 9.000 años. Esqueletos con rasgos europeos fueron encontrados en los estados norteamericanos de Pregón y Minnesota.

En el norte de la provincia de Matanzas, Cuba, se descubrió en años recientes restos óseos de una joven europoide de diecinueve años de edad que presentaba una dentadura perfectamente conservada. En la desembocadura del Río Canimar – norte de Matanzas –fue desenterrado en 1996 el cráneo de un negroide. La antigüedad del individuo, fechado por el método del colágeno, es de 1110 años. Ambos descubrimientos han sido considerados de trascendentales.

Por otra parte, el lingüista senegalés Pathe Diagne, ha sostenido que los africanos cruzaron el Océano Atlántico desde Senegal 800 años antes de Cristo, sentando las bases de la civilización Olmeca. Y, el antropólogo surinamés Iván Van Sertina, afirma que los africanos del bajo Nilo se adelantaron incluso a los vikingos. En su obra “Ellos llegaron antes que Colón” precisa que en el siglo VIII a.n.e. los hombres negros llegaron al continente americano.
Se ha dicho que marinos mercantes chinos visitaron nuestro continente en el invierno del año 412. Esta teoría la presentó el historiador chino Lian Yunshan, experto de la Sociedad China – Pacífico con sede en Pekín. Aseguró Yunshan durante un Simposio mundial llevado a cabo en Noviembre del año 1992 acerca del origen de la civilización en el área, que el monje budista Faxian (336-422) viajó en una flotilla de tres naves hasta el sitio que llamó Yepoti, cercano a la actual ciudad californiana de Los Ángeles.
Los drávidas del sur de la India llegaron a América en un período precolombino, acorde a lo dicho por Arysio Nunes dos Santos, físico nuclear de la Universidad Federal situada en Minas Gerais, Brasil. Plantea que los drávidas colonizaron una vasta región sudamericana 11.000 años antes del “descubrimiento“ y que vestigios de aquella cultura se pueden hallar en la extraña fonética del idioma guaraní cuyo alfabeto, similar al de los supuestos descubridores, carece de las letras b, d, f, l, r, y z.
Asegura el investigador brasileño que la piña, el coco y el algodón, originarios del Valle del Indo, fueron traídos hacia América por aquellos tenaces y solitarios navegantes.


OTRAS EXPLICACIONES
Retomando el tema de Punta del Este es necesario señalar otra tesis, que explicaría a una comunidad ceramista alcanzando una cultura ideográfica autóctona e independiente de otro grupo preagroalfarero, como ha manifestado el cubano Candidato a Dr. Esteban Maciques, lo cual no ha dejado de provocar que sobre el emocionante rincón pinero se produzcan las más variadas conjeturas, debido a las incógnitas planteadas.
Maciques añade que en las Cuevas de los Musulmanes y de Ambrosio, ambas en la Península de Hicacos, (Matanzas, Cuba) y Punta del Este en la Isla de la Juventud, aparecen círculos concéntricos, no así una cruz lunada presente en Ambrosio y la cruz concéntrica irregular de la que nos referíamos anteriormente, perteneciente a la maravillosa galería de Punta del Este.
Sin embargo, resulta curioso observar que en el territorio peruano de Huancor, hay una piedra que tiene pintada estas tres expresiones ideográficas.
Debemos inferir entonces que la cultura de Huancor si asoció todas estas simbologías arcaicas, que son a su vez universales por tener, quizás, un mayor desarrollo o porque necesitaban utilizar las tres por alguna razón desconocida y que no necesitaron las agrupaciones culturales de los tres hábitat cubanos, independientemente del respectivo uso que a cada cueva le era concedido por sus sacerdotes o jefes tribales.
Al margen de todo lo expuesto, algunos todavía insisten en suponer un paleocontacto en Punta del Este.
¿Por qué?
La cuestión – planteada con perspicacia –estriba en la incongruencia existente cuyo génesis se explica sencillamente.
Recordamos, que en ese lugar específico vivió una cultura demasiado atrasada que ignoraba la agricultura y la alfarería.
¿Cómo interpretar la presencia allí de pictografías?
Indiscutiblemente, se evidencia un desnivel entre el grado de desarrollo presentado por los objetos asociados al ajuar del grupo Mesolítico Temprano descubiertos en aquél paraje, y la complejidad de dichas pictografías.

TRANSCULTURACION. ¿DE DÓNDE?

Posiblemente, antes de consumarse las oleadas migratorias de arahuacos continentales debieron de producirse otras desde Yucatán, región cercana a Cuba.
Los mayas, pueblo espléndido que descolló en adelantos astronómicos, matemáticos y geográficos, que conocía la brújula, la rosa de los vientos y la trigonometría plana, pudiera ser un buen candidato para la autoría de ciertos enigmas presentes en Punta del Este.
¿Existen indicios?
En una pared, al fondo de la Cueva Grande de Santa Isabel, en el Cerro de los Murciélagos, al otro extremo de la Isla de la Juventud, se puede contemplar un dibujo trazado al carbón con rasgos de mayense remoto – de una línea estilizada no clásica, pero con facciones en el rostro del personaje dibujado que la preanuncian.
Es lógico pensar que los mayas navegaran por los mares adyacentes a su propia cuenca, pero aún no explican satisfactoriamente varias interrogantes que perduran y resisten el análisis riguroso en lo que respecta a la misteriosa cueva de Punta del Este.
Otros investigadores sugieren que en el inmemorial pasado pudo haber florecido una protocivilización. Resaltan, la presencia de pinturas rupestres inverosímiles, que nunca debieron ser imaginadas por los primitivos, y que representan escenas que nada tienen que ver con su medio y el nivel que poseían. Todo ello, unido a sospechosas credenciales históricas de algunas comunidades primitivas que, junto a no pocos etc(s) repartidos en distintas latitudes, conforman algunas de las bases objetivas y coherentes de sus apreciaciones o investigaciones.

SIN CONCLUSIONES DEFINITIVAS
Lo expuesto anteriormente permite poseer un cuadro más amplio del problema en cuestión. Los dibujos, objetos de controversia, plantean un reto a la comprensión que se ha tenido del mundo americano antes de que fuera “descubierto“ por Colón.
Hemos visto una mínima parte de las teorías que se han divulgado en épocas recientes, y ellas están dispuestas a darnos la razón: La transculturación precolombina se hace cada día más difícil de negar. ¿Acaso no hemos sido redescubierto por el Almirante Cristóbal Colón?
La simbología cosmogónica representada en Punta del Este – a mi entender – pudo ser utilizada para facilitar el camino para alguna ruta de navegación diseñada por marinos extracontinentales o continentales ¿O se trata de otro asunto aún más complejo?
Añadiremos que la cruz irregular pintada (¿por indios que cazaban jutias con palos?) en la célebre gruta isleña, está presente en los anales de la civilización sumeria, y en Estados Unidos y América del Sur la vemos en sus más variados estilos.
El análisis en los últimos años de una pequeña esfera lítica (ESFEROLITA) sui-géneris por estar dibujada con círculos concéntricos en cada polo, descubierta al sur de las Provincias Habaneras, ha ofrecido inesperadas sorpresas que parecen complicar en grado superlativo algunos aspectos concernientes al fenómeno cultural tratado aquí.
Los hallazgos de carácter epigráfico y arqueológico en las provincias cubanas de Santi Spíritus, Cienfuegos y el Abra de Figueroa, en Matanzas, refuerzan la creencia de presencia extracontinental.
Tal vez la clave del misterio -y Punta del Este es parte de él– que es mundial, deba y pueda buscarse en los orígenes de universales acontecimientos cósmicos que posteriormente motivaron a los prehistóricos en su utilización práctica y representación divina de estas numerosas simbologías, que con el de cursar del tiempo fueron extendiéndose por todo el mundo.
Existen también otras demostraciones históricas, descubrimientos científicos y ciertos hechos culturales, religiosos y mitos que con solidez nos enseñan de manera diáfana a entender lo dicho en párrafos anteriores.

En el 29 Congreso de Americanistas, efectuado en Lima, Perú, en los años 70 del siglo pasado, Dick Ibarra, perito argentino, presentó un mapa del geógrafo fenicio Marino de Tiro. En él aparece trazado claro y preciso, la costa americana del Pacífico sur, y está marcada la antigua Yampallec, metrópolis influenciada por la cultura Chavin, florecida mil años antes de Cristo.
Hay que tener presente otro factor, el geológico. Es conocido que hace milenios había extensiones territoriales muy amplias, que por factores diversos hoy permanecen sumergidas en el mar. Ejemplo lo encontramos en la zona comprendida entre los territorios de Alaska y Siberia, en el Pacífico.
Dentro de las costas cubanas, una expedición submarina cubano-canadiense, descubrió todo un complejo megalítico al que se ha bautizado MEGA. Está sumergido entre 600 y 700 metros. Para una parte de la comunidad científica se trata de bloques de piedra con formas caprichosas. Otros dicen, de que todo es una obra inteligente. Y hay quienes entienden que sí, se trata de obra de la naturaleza, pero trabajada inteligentemente por alguna civilización hace muchos miles de años. Y, para algunos se trata de la Atlántida.
Por todo lo antes escrito, el enigma de Punta del Este pudiera explicarse de diversas formas: guía para marinos antiguos, dibujos astronómicos o vestigios indescifrables que se pierden en la memoria ancestral de nuestra especie. De todas maneras, sigue siendo un enigma de paleocontacto y paleoastronomía, al margen del espacio y el tiempo, y, de los protagonistas.
Todos los razonamientos expuestos deben tenerse en consideración mientras no puedan ser refutados dialécticamente. La ciencia algún día desentrañará estos mudos eventos, que son inevitable Patrimonio de la Humanidad.

Mientras tanto, Punta del Este aguarda.


FUENTES:
ARCHIVO DEL AUTOR.
Otras Referencias:
"Punta del Este: Arte Rupestre y Enigmas".
Autor: Orestes Girbau Collado.
1861. (Revista de Espeleología y Arqueología)
Órgano Oficial Comité Espeleológico
MATANZAS. Año 2 No. 1 Julio 1998, pgs. 18-23

¿Qué aborígenes habitaron la cueva Los Musulmanes y quienes realizaron los famosos dibujos rupestres de Cueva Ambrosio, en Varadero
Autor: Lic. Esteban Maciques Sánchez.
Revista Matanzas No. 9 año IV 1983. Pgs 67-72
"La Gruta de las Pinturas Silenciosas".
Autor: Gerardo Mosquera.
Revista Revolución y Cultura. Num. 74 Oct 1978. Pgs 18-25
"MEGA: Una Ciudad sumergida al Oeste de Cuba" Parte 2. Comentarios sobre las publicaciones cubanas. Autor: Carlos A. Heredero Garcia.
 



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